Mini vacaciones para el blog

Debido a que estoy completamente sumergida en la escritura de la segunda parte de Las Criaturas de la Noche, este blog se va a tomar unas pequeñas vacaciones. Ya sabéis que este blog reúne relatos de la vida de los protagonistas antes de conocerse, y aunque suelen ser muy breves, ahora mismo no tengo tiempo para dedicarme a ellos. El blog volverá a su actividad normal en agosto. Por el momento os dejo recopilados todos los relatos que se han publicado:

El diario de Corín I

El diario de Corín II

El diario de Corín III

El diario de Corín IV

La vida de Liang I

La vida de Liang II

La vida de Liang III

La vida de Liang IV

Las aventuras de Marcus I

Las aventuras de Marcus II

Las aventuras de Marcus III

Además de unos videos de la trilogía:

Lecturas de Historias de Eilidh

Historias de Eilidh I. El misterio del brazalete

Historias de Eilidh II. Las Puertas Secretas

Y por último el argumento de ambas novelas para aquellos que aún no lo conozcáis:

Historias de Eilidh I. El misterio del brazalete
Lucía González Lavado
Ediciones Nostrum
Precio 10€
Sinopsis: Al llegar a su nueva urbanización, Corín, conoce a Liang y se reencuentra con su amigo inseparable, Marcus. Liang le muestra Eilidh, un lugar único, extraño, que podría ser maravilloso pero con una doble realidad que le convierte también en un mundo peligroso y lleno de misterio.
Casi sin darse cuenta los tres amigos se ven en la necesidad de sacar a Eilidh de su oscura circunstancia. A partir de entonces, su vida se vuelve una absoluta aventura, un recorrido inimaginable donde la realidad es una sombra de la fantasía.
Lucía González Lavado nació en Mérida en 1982. Es autora de la pentalogía, Hijos del dragón, del que ya han sido publicadas cuatro entregas y cuenta con una larga lista de seguidores. El misterio del brazalete, es el primer eslabón de su nueva saga: Historias de Eilidh. La creación de un lugar misterioso, mágico y sugerente, permite a su autora desarrollar su inmensa imaginación a la vez que su contrastada originalidad.
Lucía González Lavado está llamada a convertirse en una de las autoras preferidas de los lectores jóvenes, su imaginación sin duda es una pieza clave, pero también su lenguaje sencillo, su claridad en la composición de nuevos mundos.

Historias de Eilidh II. Las Puertas Secretas
Lucía González Lavado
Ediciones Nostrum
Tres años después de que Corín consiguiera el ansiado y misterioso brazalete, su vida es la de una chica normal de quince años. Mantiene la amistad con Liang y Marcus, ambos enamorados de ella y compagina su presencia en el Instituto con las visitas al mundo maravilloso de Eilidh.
Sin embargo sus enemigos siguen despiertos y mientras ella disfruta de la vida ellos buscan la forma de contrarrestar su poder convirtiendo su existencia otra vez, en una aventura donde la imaginación se renueva en cada página y los personajes crecen y cambian en círculos insospechados.
Si en El misterio del brazalete, disfrutamos de una narración ágil y dinámica, en esta segunda parte volveremos a encontrarnos con la magia de un mundo del que no querremos salir aunque no estemos nunca del todo seguros.
Lucía González Lavado consigue un magnetismo especial en cada libro y por esos sus lectores crecen en fidelidad y número

Si tenéis problemas para encontrar los libros escribirme a: lucia_lgl@hotmail.com  y os informaré donde encontrarlos.

 

 

 

¡Nos leemos en agosto!

La vida de Liang IV. Relato

LA VIDA DE LIANG IV

©Lucía González Lavado

 

 

(Nota de la escritora: Los sucesos que se narrarán a continuación son anteriores a El misterio del brazalete y en este relato llegaremos a conocer mucho mejor a Liang y las aventuras que vivió antes de encontrarse con Corín. ¿Qué cómo ha llegado esto hasta aquí? Sin duda, algún  habitante de Eilidh dotado de una mente muy poderosa quiere que conozcamos bien a Corín, Liang y Marcus, tres niños muy especiales y que sus hechos y vivencias marcarán la historia de por vida)

 

(Nota aclaratoria: Todos los sucesos que leeréis en el blog son anteriores a El Misterio del brazalete, pero os puedo asegurar que las aventuras de Marcus, Liang y Corín son mucho más intensas, misteriosas e intrigantes en la saga de libros que en estos relatos, ¡que disfrutéis le lectura!)

 

Podéis leer las anteriores entregas en estos enlaces:

La vida de Liang I

La vida de Liang II

ELa vida de Liang III

 

 

 

Un grito de espanto rompió en la garganta de Liang y a trompicones se puso en pie. Esa extraña cosa seguía saliendo del agujero y él, a pesar del miedo, se dispuso a hacerle frente con un bate de béisbol.

De repente la puerta se abrió. Cristian entró en la habitación, alzó su mano, murmuró unas palabras, y sus dedos desprendieron haces de luces. La cosa que salía del agujero emitió un agudo chillido de dolor para después volver a la brecha.

—Ya ha pasado todo, Liang —añadió Cristian, tranquilo, pero jadeante—. Vamos al salón y te lo explicaré todo.

—¡No! —gritó agarrando con mucha más fuerza el bate—. ¡¿Quiero saber qué esta pasando?!¿Por qué estoy en mi habitación? ¿Cómo he llegado hasta aquí?

—Sé que estás muy nervioso y lo entiendo, pero por favor, vamos al salón y te lo explicaré. Tu padre vendrá de un momento a otro y cuando lo haga, esto que acabas de ver, no lo recordarás.

—¿Por qué?

—Te borrarán los recuerdos, tu padre lo hará.

—¡Él nunca haría nada de eso! —gritó y volvió a agitar el bate al ver que su tutor se acercaba a él—. No, no lo hará, no me haría daño de ninguna manera, ni me ocultaría cosas, me explicaría que está pasando…, quizás, quizás seas tú el que quieres borrarme la mente —confesó entre tartamudeos—. Me he dado cuenta de cómo te miran todos y algunos chicos me han dicho que estás a prueba porque hiciste algo muy malo.

El rostro de Cristian, sereno hasta el momento, se nubló debido a la tristeza. Le dolían esos comentarios, en parte verdaderos, pero ahora tenía entre sus manos la oportunidad de educar a Liang. Ese muchacho había conseguido que volviera a sonreír. No estaba dispuesto a que las comidillas que rondaban alrededor de él lo volvieron en su contra. Y con un par de zancadas llegó hasta él, detuvo el primer golpe de bate, se lo arrebató y lo acorraló contra la pared.

—Yo estoy de tu parte, Liang, si no fuera así no te habría enseñado cosas por las que estoy poniendo en juego mi puesto. Una oportunidad por la que llevo luchando mucho tiempo —le confesó—. Si vamos abajo podremos hablar con calma pero ahora estamos perdiendo mucho tiempo y cuando tu padre vuelva, olvidarás lo que acabas de ver.

—¿Por qué tendría que creerte?

—¿Qué es lo último que recuerdas? Un hombre rubio, quizás.

Liang se relajó y más tarde  estaba sentado en la cocina frente a su tutor.

—Liang, aunque me gustaría, aún es pronto para que te explique las cualidades con las que sido dotado?, no es porque no quiera —habló aprisa antes de que le interrumpiera—. Únicamente quiero entrenarte bien, prepararte a conciencia pero por el momento no me lo permiten, a no ser que a pesar de que seas mi alumno también te conviertas en mi confidente.

—¿Qué quieres decir? —preguntó ceñudo.

—Si le cuentas a tu padre lo que acabas de ver te borrarán los recuerdos y asistirás a Eilidh donde te seguiré enseñando poco a poco, pues nadie me escucha sobre el peligro que corres. Sin embargo, si no lo haces y sigues mis indicaciones te enseñaré a defenderte de esas cosas.

Liang dudó unos segundos. No quería mentir a su padre pero también era cierto que él le había ocultado cosas, además de que parecía estar tras su borrado de recuerdos. Y quería aprender a protegerse de esas cosas que le seguían, además de averiguar que estaba pasando y aceptó el trato con Cristian.

Más tarde, desde el descansillo, y con cierto disgusto comprobó que su tutor no mentía. Le confesó a Long el ataque del ser y qué él le había borrado los recuerdos, cual fue su sorpresa al ver que su padre respiraba tranquilo y le preguntaba si había dejado en su mente algún rastro de la experiencia.

—No, créeme, Liang no recuerda nada —mintió Cristian sabiendo que su alumno escuchaba la conversación—. Pero como este es el segundo ataque que sufre he pensado que deberías crear una protección sobre la vivienda y que hasta que lo hagas me lleva a Liang a Eilidh, aunque deba pasar unas noches conmigo en la cabaña. Prometo que lo protegeré con mi vida.

—Hmm…, sí, será lo mejor. Mañana, por favor, recógelo después de clase. Seguro que pasar unos días en Eilidh no lo vendrán nada mal.

Los siguientes días Liang los pasó compartiendo cabaña con Cristian, quien parecía muy feliz de estar allí, pues según él, donde vivía en realidad, era un infierno. El joven siguió con las clases con normalidad, su tutor le enseñaba más cosas, pero nunca le decía que eran esos seres ni que estaba pasando. Y esa tarde, después de acabar sus estudios, paseaba por el bosque de plantas gigante cuando al adentrarse un poco más llegó a un llano donde encontró a varios muchachos. A uno de ellos lo conocía de vista, era Aarón, sobrino de Adrián. El muchacho, un año mayor que él y con el cabello negro y los ojos oscuros, le miró divertido.

—Mirad chicos, el novato nos está mirando.

Liang se ruborizó.

—¿Y que hay que hacer con los novatos? —preguntó divertido.

—¡Novatadas! —respondiendo a la vez sus amigos.

Los jóvenes se encontraban rodeados de robles, pero estos no eran comunes, pues sus hojas eran de azul intenso, las cuales ayudaban a controlar el viento a aquellos que las tomaban. Con horror Liang contempló como Aarón y sus amigos creaban pequeñas ventiscas que lanzaron contra él. Asustado se giró pero pronto notó el impacto en su espalda que incluso lo levantó del suelo.

 

Continuará…

 

(Nota de la autora: ¿Qué le ocurría a Liang tras el ataque de la ventisca? Las respuestas en el próximo relato, aunque tendréis que esperar un poco pues dentro de quince días el blog volverá a ser actualizado, pero esta vez con Las aventuras de Marcus, pero seguro que la espera merece la pena.

 

También recordar que todos estos relatos son anteriores a El Misterio del Brazalete, que si os quedáis con ganas de seguir las aventuras de estos tres chicos tenéis el libro a vuestra disposición. Muy pronto estará disponibles Las Puertas Secretas, la segunda parte de esta mágica trilogía. Os seguiré informando.

Las Puertas Secretas ya a la venta

Siento la tardanza en actualizar, pero los eventos me tienen muy liada. Hace casi dos semanas que recibí Las Puertas Secretas, que ya está a la venta. Podéis encargarlo en vuestra librería, comprarlos en tiendas online como Cyberdark o encargádmelo a mí: lucia_lgl@hotmail.com

Os recuerdo que este fin de semana toca la publicación de un nuevo relato, esta vez protagonizado por Liang.

Y por último os dejo una foto de los dos libros juntos.

El diario de Corín IV

EL DIARIO DE CORÍN IV

©LUCÍA GONZÁLEZ LAVADO

 

(Notas de la escritora: Los acontecimientos que narrara Corín en su diario se suceden un año antes de El misterio del brazalete por lo tanto 12 meses antes de conocer a Liang y reencontrarse con Marcus. Con este último ya mantenía una buena amistad, pero fueron separados poco antes de los acontecimientos que nos esperan a partir de ahora.

¿Cómo han llegado los pensamientos íntimos de Corín hasta aquí? Una de las mentes más poderosas de Eilidh ha indagado en la vida de los tres amigos, tres personas muy especiales y a partir de ahora nos plasmaran datos sobre ellos. Sus aventuras, sentimientos y mucho más.

El diario de Corín I

El diario de Corín II

El diario de Corín III

 

Podéis leer sus anteriores entradas en estos enlaces:

 

 

 

23 de agosto

 

Sé que hace un mes que no escribo en el diario pero han pasado tantas cosas últimamente que aún me cuesta asimilarlo. Además, en los últimos días tengo varios sueños que se repiten continuamente…, sueño con un lugar oscuro, un castillo y no sé porqué siento mucho miedo y todo acaba cuando aparecen unas plumas blancas.

Mas no es el último sueño que he tenido, sino también otro mucho más tranquilizador. Sueño con una persona, aunque no puedo ver bien sus rasgos, tan solo sus ojos marrones ligeramente alargados. Me miran con mucho cariño, como si nos conociéramos, es más, estoy segura de que es así…

Aparte de los sueños otras cosas han cambiado, ya no vivimos en Suiza como ya preveía en mi última entrada, pero antes de marcharnos hice algunas averiguaciones. Me reuní con Mandy y el estúpido de su novio y los muy cretinos o me estaban tomando el pelo o es que en verdad aquella noche sucedió algo raro.

Según la canguro que por cierto, yo misma me habría cuidado mucho mejor que esa pava adolescente que solo piensa en morrearse con su novio dice que esa noche no estuvo en casa…, pero si yo lo recuerdo perfectamente, es más, a los dos. Pero discutir con ellos es como hablar con la pared lo dejé pasar y me fui a la cabaña, aunque ahora que lo pienso creo que a veces hago algunas estupideces.

Sabía que nuestra marcha estaba cerca, que algo extraño ocurre, o puede que no, puede que todo sean imaginaciones mías pues no tengo amigos y me aburro bastante. Pero tras armarme de valor, la allané. En un principio no encontré nada peculiar salvo humedad, escombros, y la débil neblina que siempre crecía a los pies de la misma.

En el piso de arriba no había nada excepcional, pero algo en mí me decía que esa casa no era normal y mientras más tiempo pasaba allí más miedo sentía. Cuando me fui a marchar el entorno parecía cambiado, más lúgubre y… Dios, creo que estoy loca o quizá todo fue sugestión, miedo de estar en esa casa que parecía encantada, pero escuché que susurraban mi nombre.

Aprisa bajé y la niebla lo había cubierto por completo. Era espesa, muy pesada, apenas veía y acabé tropezando con una de las paredes. Ésta había cambiado por completo, no era tan sólida, sino como un pequeña barrera de cristal donde algunas manos se marcaban, además de escribir mi nombre.

Finalmente salí corriendo y afortunadamente cuando llegué a casa tía Miranda ya tenía preparada las maletas. Ahora vivimos en España, en Asturias. Llevamos un mes aquí y como siempre la mudanza ha sido un poco caótica, pero ya estamos instaladas en una pequeña casa en una zona con mucho verde, ligeramente aislados del pueblo, y muy cerca del mar. Tan solo he de bajar una zona rocosa y podré disfrutar de la brisa marina, aunque por supuesto, no sé cuanto tiempo estaré aquí.

Me pregunto si todo lo que yo creo que son imaginaciones mías en realidad no lo son, sino reales, porque he estado echando un vistazo a mis notas y siempre nos hemos mudado cuando ha ocurrido algo excepcional…

¿Será Asturias el lugar donde podré echar raíces? ¿O solo otro lugar donde pasar un tiempo?

A veces me da la sensación de que tía Miranda y yo huimos de algo, pero de qué…

 

(Nota de la autora: Corín se ha instalado en Asturias, en una pequeña población de la comunidad, pero le esperará en la cálida España tantos peligros como los vividos hasta ahora, o será un lugar donde echar raíces. Las respuestas muy pronto. Recordad que el siguiente relato es el de Liang)

 

También recordar que todos estos relatos son anteriores a El Misterio del Brazalete, que si os quedáis con ganas de seguir las aventuras de estos tres chicos tenéis el libro a vuestra disposición. Muy pronto estará disponibles Las Puertas Secretas, la segunda parte de esta mágica trilogía. Os seguiré informando.

Las Aventuras de Marcus III

LAS AVENTURAS DE MARCUS III

©LUCÍA GONZÁLEZ LAVADO

 

(Nota de la autora: Los sucesos que se narrarán a continuación suceden antes de “El misterio del brazalete”. En la próximas líneas conoceremos el final de la amistad de Corín y Marcus, el comienzo de la amistad de Liang y Marcus y todo cuanto los amigos vivieron en Eilidh antes de su reencuentro con Corín)

 

(Nota aclaratoria: Todos los sucesos que leeréis en el blog son anteriores a El Misterio del brazalete, pero os puedo asegurar que las aventuras de Marcus, Liang y Corín son mucho más intensas, misteriosas e intrigantes en la saga de libros que en estos relatos, ¡que disfrutéis le lectura!)

 

Las anteriores partes de los relatos podéis leerlas aquí:

Las aventuras de Marcus I

Las aventuras de Marcus II

A Marcus le sobresaltaron los mensajes, ¿de donde venían?, ¿quiénes le hablaban? Y lo peor aún, ¿qué le acechaba?

Ignorando las voces se encaminó hacia su casa pero de repente todo le parecía más lejano y oscuro. Ni siquiera se había dado cuanto de lo lejos que había caminado hasta ahora, pues las luces de su hogar se le presentaban muy lejanas.

Asustado empezó a correr haciendo oídos sordos a los ruidos del bosque, con la mirada en las luces cuando la negrura absorbió todo cuanto le rodeaba. La oscuridad se había vuelto más cerrada, lo árboles había desaparecido, también el camino y su casa, mas no las voces, que sigilosas aún le susurraban:

 

«No te dejes confundir»

 

«Cierra los ojos y camina, sigue nuestras indicaciones»

 

—¿Quién eres? —gritó asustado—. ¿Quién hay ahí?

La respuestas llegó también en forma de susurro:

 

«Estamos en todas partes. A tu alrededor, e incluso en el suelo, bajo tus pies»

 

«¡Somos la naturaleza!»

 

Marcus, angustiado, y completamente seguro de que se había vuelto loco, corrió. Los mensajes de la supuesta naturaleza le seguían llegando pero él los ignoraba y corría en la más absoluta oscuridad, tropezando en ocasiones, pero levantándose con decisión para escapar de allí hasta que las fuerzas le flaquearon. Ya no podía más y se detuvo para hacer una pausa. Entonces escuchó un jadeo, un aliento gélido en su nuca.

Había alguien o algo detrás de él; lo presentía, no era normal y con el corazón acelerado dio unos pasos hacia delante, pero una garra se cerró sobre su hombro haciéndolo girar. Al hacerlo se encontró con un engendro que emergía de un agujero que se había creado en la nada; sus dedos eran huesudos, vestía harapos y de su rostro únicamente apreciaban sus ojos rojos como la sangre.

Entonces gritó; estaba realmente asustado, no podía más y pidió auxilio, aunque nadie vino en su ayuda. Parecía como si el grito se lo hubiera tragado las mismas sombras y el ser se iba abriendo paso de entre el agujero. Primero sacó una pierna, luego la otra extremidad y la impresión fue tal que una vez más, y antes de perder el sentido, pidió ayuda desesperadamente.

El joven cayó al suelo y en la semi inconciencia sintió como un gélido frío penetraba en su cuerpo, notaba que le estaban arrebatando algo de él, pero entonces escuchó voces. La terrible sensación desapareció y juraría que incluso había sentido unos brazos rodeándolo.

Cuando despertó era por la mañana, estaba en su habitación, pero no solo, pues sus padres estaban con él. Fue su progenitor quien tomó asiento en la cama; los primeros rayos del amanecer ya comenzaban a filtrarse y Marcus tenía un vago recuerdo de lo sucedido. Como si hubiera sido una pesadilla…, puede que hubiera sido eso, un mal sueño, pero algo en la expresión de su padre le dijo que no era así.

—Marcus, hoy tengo que entregarte esto —comenzó dejando caer en sus manos un colgante en forma de media luna—. Durante mucho tiempo siempre no has preguntado porque tanto tu madre como yo llevábamos estos objetos y ha llegado el momento de que lo conozcas.

—Cariño —intervino su madre—. Ahora estás muy cansado y puede que apenas recuerdes que pasó anoche, pero nos gustaría que hicieras el esfuerzo.

El joven suspiró y les contó a sus padres la verdad —a pesar de lo descabellada que le parecía— y en especial lo de las voces.

—¡Escucha a la naturaleza! —añadió Orlando mirando a su mujer—. Y a una edad muy temprana, sin duda debe acudir a Eilidh cuanto antes.

—¡Esperad, esperad, esperad! —interrumpió Marcus con el ceño fruncido—. Eso de Ei…Eilidh, qué es, ¿un tipo de internado?

—No, por supuesto que no —respondió Angelica—. Es un lugar que te gustará mucho, al que tu padre y yo vamos en ocasiones, pero que también queríamos retrasar tu ingreso todo cuanto pudiéramos. Sin embargo…, los sucesos de ayer.

—¡Ayer no pasó nada! —replicó—. Solo me perdí en el bosque.

—No hijo, ojalá hubiera sido algo tan sencillo como eso —dijo Orlando realmente preocupado—. Durante unas horas estuviste sumergido en la oscuridad, en un plano dentro de nuestro mundo…, creí que te habíamos perdido y he decidido que ya no podemos esperar más. Esta misma noche partiremos a Eilidh y empezará tu instrucción, tienes que estar listo para hacer frente al mal, que por desgracia, nos afecta.

Marcus miraba a sus padres como si no estuvieran en sus cabales: universos paralelos, tragado por la oscuridad, hablar con la naturaleza…, hacía años que había dejado de fantasear con esas cosas, con ser un chico especial y ahora sus padres no dejaban de meterles fantasía y extravagancias en la cabeza.

Finalmente Orlando y Angelica dejaron a Marcus descansar, quien tenía demasiadas cosas en que pensar como para dormir. Mientras miraba el colgante en forma de media luna, al que su padre le obligaba a no separarse, no dejaba de pensar en Corín. Se había ido y ni siquiera sabía si volvería a verla; derramó lágrimas silenciosas por la perdida de su querida amiga y el sueño se hizo con él. Cuando despertó ya estaba atardeciendo y hambriento bajó a la cocina donde encontró una nota de su madre.

 

«Cariño, he ido a hacer unos recados, como estabas tan agotado no he querido despertarte. Tienes la comida en el frigorífico. Y recuerda no salgas de casa, espera hasta que llegue tu padre para que podamos mostrarte Eilidh»

 

El joven gruñó al leer el extraño nombre y mal humorado se comió la lasaña que su madre le había preparado mientras los últimos rayos del atardecer se filtraban por la ventana.

Ya pasaban de las diez y sus padres seguían sin regresar; Orlando estaba reunido con la editorial para la que trabajaba y Angelica con unas amigas, y Marcus, desobedeciendo a sus padres, salió a tirar la basura.

La noche era despejada y una gran luna llena iluminaba los alrededores, una luna que incitaba a mirarla y de repente, la joya que colgaba de su garganta brilló con tanta intensidad que le cegó durante unos segundos. Cuando abrió los ojos se encontraban en un gran túnel de luz blanca y aunque estaba asustado, no tanto como la noche anterior. En aquel entorno se respiraba calma. Al abandonarlo se encontró en un bosque de plantas gigantes. Margaritas, rosas, claveles, todo era enorme y le gustó admirarlo pues nunca hubiera pensado que existiera algo tan mágico. Sin embargo, su disfrute se acabó cuando le gritaron.

—¡Eh tú! —le gritó Cristian—. Yo te conozco…, eres Marcus, ¿verdad? Hijo de Orlando y Angelica —afirmó pero el joven no dijo nada—. No deberías haber aparecido así de repente, tu padre te tendría que haber acompañado.

Marcus pensaba replicar pero entonces, tras el hombre que le gritaba, y en el tallo de una flor gigante, vio aparecer un pequeño agujero. Éste se hacía cada vez más grande y unos lánguidos dedos comenzaron a asomar.

Asustado retrocedió y empezó a correr si mirar por donde iba hasta que alguien se cruzó en su camino y ambos fueron a parar al suelo. Ya en éste Marcus se dio por vencido, fuera lo que fuese lo que estaba ocurriendo, no tenía escapatoria.

 

(¿Quién se habrá cruzado en el camino de Marcus?, ¿será amigo o enemigo? La respuesta en el próximo relato y recordar el siguiente es otra entrega de “El diario de Corín”)

 

También recordar que todos estos relatos son anteriores a El Misterio del Brazalete, que si os quedáis con ganas de seguir las aventuras de estos tres chicos tenéis el libro a vuestra disposición. Muy pronto estará disponibles Las Puertas Secretas, la segunda parte de esta mágica trilogía. Os seguiré informando.

Las aventuras de Corín, Marcus y Liang, nuevo libro

Historias de Eilidh sigue siendo y va a ser una trilogía, pero como todos sabéis desde hace casi un año llevo subiendo en este blog gran cantidad de relatos que reúne acontecimientos que les pasaron a Corín, Liang y Marcus antes de encontrarse. Muy pronto estos relatos se unirán pues alcanzarán el mismo punto, entonces haré un pequeño parón en los relatos debido a la salida de Las Puertas Secretas y después volveré a recuperar los relatos para contar que ha ocurrido con los amigos durante los tres años que se suceden desde El misterio del brazalete hasta Las Puertas Secretas.

Entonces, ¿qué es Las aventuras de Corín, Liang y Marcus? Pues un libro limitado que reunirá todos los relatos al igual que ha ocurrido con las Crónicas de los Dra´hi que reúne relatos anteriores a Revelación.

Pero aún es pronto para hablar de este libro porque por lo menos estaré trabajando en los relatos hasta final de año, pero aquellos seguidores de la trilogía ya sabéis, que al igual que Hijos del dragón, tendrá su libro limitado anterior a “El misterio del brazalete”

Portada y sinopsis oficial

Las Puertas Secretas esta cada vez más cerca de salir y hoy os traigo la portada, que como veréis es muy diferente a la de “El Misterio del brazalete” pues lleva solapas y también la sinopsis oficial.

Ya sabéis, muy pronto a la venta en vuestras librerías.

 

 

 

 

 

 

Tres años después de que Corín consiguiera el ansiado y misterioso brazalete, su vida es la de una chica normal de quince años. Mantiene la amistad con Liang y Marcus, ambos enamorados de ella y compagina su presencia en el Instituto con las visitas al mundo maravilloso de Eilidh.

 

Sin embargo sus enemigos siguen despiertos y mientras ella disfruta de la vida ellos buscan la forma de contrarrestar su poder convirtiendo su existencia otra vez, en una aventura donde la imaginación se renueva en cada página y los personajes crecen y cambian en círculos insospechados.

 

Si en El misterio del brazalete, disfrutamos de una narración ágil y dinámica, en esta segunda parte volveremos a encontrarnos con la magia de un mundo del que no querremos salir aunque no estemos nunca del todo seguros.

 

Lucía González Lavado consigue un magnetismo especial en cada libro y por esos sus lectores crecen en fidelidad y número.

 

Reseñas y artículos de “El misterio del brazalete”

El post de hoy es para dejar todas las reseñas que últimamente se ha hecho de El misterio del brazate:

Reseña en Tierras de Acero

Artículo en Narrador

El Misterio del brazalete en Fénix

Literatura Youth Fantasy

Por lo demás, ya podéis reservar Las Puertas Secretas en vuestras librerías, pues está en imprenta y es posible que salga a la venta la venta de las vacaciones de Semana Santa o como muy tarde a la siguiente semana.

70% de la edición de El misterio del brazalete vendida

Habéis leído bien, el 70% de la edición de El Misterio del brazalete está completamente vendida, lo cual es muy, muy buena señal, en cuanto se agote el siguiente 20% estaremos a punto de disfrutar de la segunda edición. Quizá no tengamos que esperar mucho para ello pues Las Puertas Secretas ya está en imprenta y por regla general cuando sale la continuación de una saga siempre arrastra al primer volumen.

La verdad es que estoy muy contenta con la buena acogida de mi pequeñín y me he llevado una grata sorpresa al conocer las ventas.

Y volviendo al tema de Las Puertas Secretas como he dicho, ya está en la imprenta, calculo que estará a la venta para la misma semana de las vacaciones de Semana Santa, por supuesto os informaré y muy pronto subiré la sinopsis oficial.

La vida de Liang III

LA VIDA DE LIANG III

©LUCÍA GONZÁLEZ LAVADO

 

 

 

 

(Nota de la escritora: Los sucesos que se narrarán a continuación son anteriores a El misterio del brazalete y en este relato llegaremos a conocer mucho mejor a Liang y las aventuras que vivió antes de encontrarse con Corín. ¿Qué cómo ha llegado esto hasta aquí? Sin duda, algún  habitante de Eilidh dotado de una mente muy poderosa quiere que conozcamos bien a Corín, Liang y Marcus, tres niños muy especiales y que sus hechos y vivencias marcarán la historia de por vida)

 

(Nota aclaratoria: Todos los sucesos que leeréis en el blog son anteriores a El Misterio del brazalete, pero os puedo asegurar que las aventuras de Marcus, Liang y Corín son mucho más intensas, misteriosas e intrigantes en la saga de libros que en estos relatos, ¡que disfrutéis le lectura!)

Esta es la tercera entrega de La vida de Liang, las antiguas entradas  están en estos enlaces:

La vida de Liang I

La vida de Liang II

 

Liang retrocedió unos pasos pero no fue lo suficientemente rápido pues de la misma pared emergió una criatura espantosa. Era negra, de aspecto esquelético, con un largo pico lleno de colmillos: una estirge.

El ser se lanzó contra él quien alzó los brazos en modo de protección pero no le sirvió de nada, acabo rodando ladera abajo; el ser le picoteaba en brazos y piernas, ya olía su propia sangre cuando de repente dejó de rodar. Un pequeño montículo había parado la caída donde comenzó a forcejear y gritar. De repente el engendro cayó muerto. Con esfuerzo lo apartó de encima y al hacerlo contempló toda la espalda del estirge congelada además de la boca, pero ¿qué había ocurrido?

Asustado miró a su izquierda donde contempló que la negrura del paraje se veía ligeramente embellecido debido a robles en los que resaltaba el azulado de sus hojas y junto a uno de éstos encontró a un hombre que iba cubierto de pies a cabeza.

—No deberás estar aquí —gruñó el desconocido alzando a Liang al tomarlo del brazo—.¿De donde vienes?¿De Eilidh?

—¡Sí, sí!— respondió el joven. Había empezado a caminar por un montículo que hasta no hacía mucho había recorrido rodando—. Me haces daño —gruñó librándose de él con un ligero movimiento—.¿Quién eres?

—Eso a ti no te importa pero ahora mismo te llevo de vuelta a Eilidh, ¿quien es tu tutor?

—¡No te lo voy a decir! —respondió desafiante—.¿Qué ha pasado? Hace unos minutos estaba de vuelta a mi casa…, y después he aparecido en el bosque de plantas gigantes frente a un extraño remolino azulado.

El hombre no respondió sino que siguió avanzando tras volver a tomar del brazo al muchacho hasta que se detuvieron frente a un montón de rocas negras, donde resaltaba un pequeño remolino azulado.

—¿Lo ves? —preguntó el desconocido.

—Sí, por supuesto que sí.

El hombre soltó un juramento y tirando de Liang cruzó el portal apareciendo de nuevo en el bosque de margaritas gigantes. Entonces el hombre se quitó la capucha que lo cubría dejando al descubierto unos rasgos fríos, ojos negros y cabello rubio. Había ido a encontrarse con Gabriel, uno de los pertenecientes a los Pegaso y uno de los más fríos. El hombre se agachó frente a Liang a quien miró fijamente; el joven intentó zafarse de su embrujo, quería huir de esa mirada, no quería caer rendido al suelo, pero por mucho que lo intentó los ojos se le cerraron y cayó rendido, aunque no profundamente. Sentía todo cuanto ocurría; Gabriel le había tomado en brazos y más tarde sintió que lo dejaba sobre una superficie blanda; no sabía donde estaba pero oía muchas voces, no llegaba a reconocer qué hablaban, pero su mente luchaba por entender qué ocurría.

En la habitación se habían reunido Gabriel, Adrián y Cristian; todos ellos discutían sobre el don de Liang, el de encontrar puertas a otros mundos.

—Tendrás que vigilarlo mejor —le recriminó Gabriel a Cristian—. Este chiquillo conoce Eilidh desde hace mucho tiempo, aunque sus poderes no hayan sido activados hasta hace muy poco estás más que acostumbrado a este ambientes, es evidente que sus habilidades han ido creciendo conforme él lo hacía, solo necesitaba un empujoncito.

—¡Vale, vale! —se disculpó Cristian—. Adrián, puedo tener más vigilado a Liang y sé que su padre hará lo mismo, pero muchas veces vagará solo por Eilidh, a no ser que le pongamos un compañero.

Gabriel y Adrián miraron con desconfianza a Cristian.

—Sé que con Liang tengo que demostrar que soy un buen tutor y lo soy, y sé que pediros la asignación de otro chico tan pronto es muy precipitado, pero sé que Liang lo necesita.

—Está bien —afirmó Adrián—. Desde hace días Orlando no deja de decirme que nota algo raro a su hijo Marcus, es evidente que él ha heredado algunas de las habilidades de sus padres y creo que será un buen momento para que venga a Eilidh y se te asigne el cuidado. Pero hasta que Marcus llegue deberás ocuparte de Liang y lo mejor ahora es borrarle los recuerdos.

Cristian no estaba de acuerdo, mas no dijo nada, sino que se acercó a Liang y posó su mano sobre sus ojos. El chico, semi dormido, no dejaba de luchar por la acción de su tutor. Había oído que le iban a borrar los recuerdos pero él no deseba que fuera así, quería recordar lo que había visto, lo que era capaz de hacer y sobre todo qué significaba pero por mucho que luchó el poder de Cristian fue más fuerte. Finalmente el hombre cogió en brazos al chico e hizo frente a sus superiores:

—Sabéis que Liang puede ver puertas a otros mundos y eso lo convierte en un blanco fácil, a través de él pueden llegar a cazarlo más fácilmente…, yo, creo que deberíamos decirle lo que es capaz de hacer.

—Eso es asunto nuestro o de su padre —replicó Gabriel—. Ahora cúrale las heridas y llévalo de vuelta a su casa.

Cristian no dijo nada, sabía que luchar sería absurdo y obedeció.

Más tarde Liang despertaba en su habitación; el calor era asfixiante, estaba dolorido y al abrir los ojos contempló los vendajes de sus brazos, ¿qué le había pasado? Lo último que recordaba era encontrarse en el bosque de árboles gigantes, después todo estaba borroso, pero un hombre de cabellos rubios aparecía en su mente. Confundido se levantó, ¿quién lo había llevado a la habitación?, ¿cómo se había hecho las heridas de sus brazos? No dejaba de hacerse miles de preguntas pero dejó de darle importancia a  todo cuando la temperatura empezó a bajar; hacía mucho frío y de pronto la ventana se abrió debido a un golpe de aire. Todo en la habitación comenzó a agitarse y a los pies de la cama contempló como se formaba un círculo negro y éste asomaba una mano huesuda.

 

Continuará…

 

(Nota de la autora: ¿Qué será la mano que ha cruzado el portal? ¿Podrá Liang hacerle frente? Todas las respuestas en el próximo relato, aunque tendréis que esperar un poco pues dentro de quince días el blog volverá a ser actualizado, pero esta vez con Las aventuras de Marcus, pero seguro que la espera merece la pena. El próximo relato lo subiré el domingo 22 si no surge ningún inconveniente.)

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